Decimos en otro tiempo del pelícano, la ave acuática, bajo el pretexto falso que alimentaba su criada de su carne y de su sangre, un símbolo del amor paternal.
Despierta tú, cristiano muerto, escribe Silesius, ve, nuestro pelícano te riega de su sangre y del agua de su corazón. Si la recibes bien...seras en el momento vivo y te portaras bien...
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