hago uno con el amor. Me cambio en toda cosa sin ser cambiado yo mismo. Levanto los bloques de piedra, abro los montes, desvio los ríos, abro las puertas de las fortalezas y lde os corazones más secretos; encadeno a los hombres, visto, desnudo a las mujeres con una rápidez que viene del milagro...soy el ORO.
Abundante pero desiminado sobre el globo, el hombre está a mi busca desde unos milenarios.
Me gusta descansar en los ríos, en francia me encontraréis más en los ríos del Ariège, que antes se llamaba Oriège.
Siempre he tenido un papel importante en la historia de la humanidad. Mi posesión se asocia a la riqueza y al poder. Monedas de cambio, adorado, venerado, símbolo de amor eternal, no empaño, soy el que une.
Muchos me asocian a la luz solar y al divino. Estoy reputado por prevenir las crisis de epilepsía, alivio las conjuntivitis.
El cuerpo humano me tolera perfectamente, me accepta sin ninguna alergía.
No os sirvo solamente para embellecer sino también para curaros...soy una verdadera mina de oro.